Cuando un perrete llega a nuestras vidas, queremos ofrecerle lo mejor, llenarlo de mimos y cuidados. Sin embargo, no tenemos que olvidar que es en la etapa de cachorro, cuando debemos hacer hincapié a la educación. Si lo comparamos con nuestra sociedad, sería como ir al colegio y aprender convivencia tanto en el hogar como con el entorno. Entre los dos y los cuatro meses de la vida del perrete se produce lo que se conoce como la impronta, que viene a ser como la fase en la cuál todas las experiencias vividas marcan un antes y un despúes en su vida. Es en este preciso momento cuando se le deben presentar todo tipo de estímulos y enseñar a autorregularse emocionalmente , con el objetivo de convertirse en un animal feliz. Por supuesto la eduación siempre hay que trabajarla de manera divertida y positiva, no olvidemos que en esta fase son como bebes y niños.

Cuando son cachorritos son como esponjas, es el momento ideal para enseñar las normas básicas de convivencia, comunicándonos con psicología canina.

Enseñar autorregulación emocional, hará que el perro pueda gestionar sus emociones, autocontrolarse y empatizar con el resto de animales.

La socialización de todo tipo de estímulos en esta etapa es fundamental

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